Día 7: Península de Snaefellsnes I

Demasiada suerte estábamos ya teniendo con el tiempo...Hoy el día se ha levantado con lluvia, niebla y viento. Abandonamos por segunda vez la capital, esta vez para subir hacia la península de Snaefellsnes, en el extremo oeste de Islandia. 
 
 
Para subir hay dos opciones: rodear el fiordo Hvalfjördur o atravesarlo por un túnel. Cogemos la primera opción y dejamos la segunda para que la vuelta sea más rápida.
 
Paramos en un mirador del fiordo por el camino. Hacía tanto viento que podíamos mantenernos casi a flote, aunque las vistas lo merecían.

 
Continuamos hasta Borgarnes en busca de un supermercado. El pueblo no estaba en nuestros planes, pero como el tiempo parece no darnos mucha tregua para disfrutar del paisaje, nos damos un vuelta por curiosear. Para los fanáticos de las sagas, este pueblo tiene un importante museo (Centro del Asentamiento). Nos tomamos con gusto un cafelito en una de esas cafeterías acogedoras, donde podíamos rellenar la taza las veces que quisiéramos.
 
 
Justo en frente de la cafetería vive una mujer con mucha imaginación que pinta piedras y las pone como decoración en la entrada.
 

 
Nos ponemos de nuevo en marcha. Como siempre, pasando por pueblos que por muy pequeños que sean (tres o cuatro casas a veces), siempre tienen su iglesia (protestante luterana por cierto, religión del 80% del país).
 
 

 

Y llegamos a Stykkishólmur, el pueblo más "grande" de la península donde pensábamos hacer noche. Hemos llegado muy pronto ya que no hemos podido hacer ninguna caminata por el tiempo. No hay ni un alma por las calles y tampoco vemos mucho sentido quedarnos aquí hasta la noche, así que decidimos continuar la ruta y seguir aprovechando el día.
 
 
 
 
 
Desde este pueblo ya se empieza a bordear la península y tenemos vistas hacia el mar a nuestra derecha casi todo el camino. Paramos sólo 5 km después para subir al Helgafell, una montaña (por decir algo) de 73 m, sagrada en sus tiempos para los devotos del dios Thor.
 

Las vistas desde arriba, junto con el viento y la llovizna, hacen sentirte más cerca de esas creencias en seres mitológicos.

Nos sumergimos de nuevo en tierra de elfos y mitos, pasando de los tonos rojizos y amarillos al verde intenso del musgo que cubre campos de lava.

 
 
 
 
 

Justo en este cruce hay un desvío hacia la granja Bjarnarhöfn, la principal productora del hákarl (tiburón curado) de la región. Tiene un museo, con degustación de carne de tiburón incluida, ¡así que allá vamos!
 

No es un museo frecuentado. De hecho hay que esperar a que el dueño de la granja se percate de que han llegado visitantes para que salga de su casa. Se supone que es el museo del tiburón, pero allí tenían un popurrí de todo tipo de cosas, desde máquinas de escribir y otros objetos antiguos hasta animales disecados, monedas o vete a saber qué.

Tras curiosear un rato, el dueño nos explica en un discurso memorizado el por qué de esta peculiaridad culinaria: el tipo de tiburón que ellos capturan es tóxico y no podría comerse como cualquier otro pescado. Necesita un proceso de curación al estilo del jamón serrano durante varios meses hasta que la carne esté comestible y sana.


El olor es muy fuerte, parecido al amoniaco, ¡pero luego está bueno! (además se acompaña con un poco de pan negro). A los adeptos de los sabores fuertes, como el queso curado, les gustaría. Aquí una explicación del museo de las caras que suelen poner los turistas cuando lo prueban por primera vez.

 
 
Seguimos bordeando la costa y el tiempo no tiene piedad con nosotros hoy...

 
Así que cuando llegamos a Grundarfjördur buscamos el albergue y decidimos quedarnos ya aquí. El pueblo (900 habitantes) está ubicado entre una bahía y picos nevados cubiertos de una niebla constante.
 
 


 
Damos un pequeño paseo por los alrededores del pueblo a ver qué vemos. Por ahí anda un grupo de las miles de ovejas islandesas que hay por todo el país.

 
Nos consta que hay una piscina termal en el pueblo y vamos en busca de ella, pero se ve que está cerrada en esta época. Pues nada, ya hemos agotado todos los cartuchos por hoy, así que a resguardarse en el albergue y desear que el tiempo esté más simpático mañana.


1 comentario:

  1. Qué bonito todo.
    Oye, "Hergafell" me recuerda a palalabras de uno de los hechizos de Willow jajajajaja

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