Día 3: Vík Í Mýrdal

Empezamos la ruta por el sur. El destino final de hoy será Vík Í Mýrdal, un pueblo a unas dos horas de Reykjavik, pero parándonos en varios sitios de interés por el camino.
 
El paisaje se va volviendo más verde
 
 
 
 Nos desviamos unos pocos de kilómetros hacia la costa para hacer una pequeña parada en Eyrarbakki, puerto principal de Islandia en sus tiempos con casitas de colores del s.XIX y XX (muchas de ellas tienen una placa con la fecha de construcción). No hay ni un alma por la calle...


 
Desde este pueblo también se podría viajar en línea recta hacia la Antártida, atravesando el Atlántico entero sin tocar tierra alguna (¡bah! 17000 km de nada...)
 

 Nos incorporamos en la R1 (la carretera principal) y de nuevo volvemos a coger un desvío por curiosear

 
Y así topamos con esta pequeña cascada, Gluggafoss, y con esta maravilla de entorno
 

 

Además pudimos ver más de cerca al caballo islandés, un purasangre poco más grande que un pony (se ven con mucha frecuencia a lo largo de las carreteras)


 

Seguimos por la ruta original hasta llegar a Seljalandsfoss, cascada que ya se ve desde lejos por la carretera. Tiene un caminito por detrás que parece que estuvieras en un cuento (eso sí, ¡te empapas!)




Después del chapuzón, ¡seguimos!


Y volvemos a parar un momento ante el Eyjafallajökull, el volcán que entró en erupción en 2010 y cortó el tráfico aéreo en Europa durante varios días. Está a la izquierda detrás de la montaña...Mejor dejarlo tranquilito, no se nos enfade otra vez.


Poco kilómetros después está Skógar, otro minipueblo de 20 habitantes famoso por su cascada, Skógarfoss, y su museo de arte popular (que ya veremos a la vuelta).

La cascada cae con tanta fuerza que los días de sol hay un arco iris permanente.


Hay unas escaleras a la derecha de la cascada que te llevan a estas vistas. Al fondo, el mar.
 

Retomamos el camino, y es imposible evitar pararse para hacer fotos.


A sólo 10 km ya de Vík, se encuentra Reynisfjara, esta majestuosa playa de arena negra volcánica
 
 
 
Desde ese mismo punto mirando hacia la derecha, está Dyrhólaey, otra playa con acantilados y un enorme arco marino al fondo.
 
 
Y hacia atrás se puede ver algo del Mýrdalsjökull, otro glaciar que esconde un peligroso volcán, el Katla. Es altamente activo y según los geólogos ya lleva varias décadas de retraso con respecto a la última erupción. Así que está previsto que la líe en gordo el día que despierte: expulsará ceniza venenosa y provocará inundaciones por el deshielo del glaciar (en otras erupciones anteriores provocó maremotos y todo). ¡Suerte la nuestra de haber podido disfrutar de estas playitas antes de la catástrofe!
 

Acercándonos un poco más, se ven impresionantes columnas de basalto



Caprichos de la naturaleza


Retomando el camino, de repente me teletransporto de nuevo a la India...¿por qué será?


Y ahora sí, Vík, pueblo de 300 habitantes y con más playita volcánica. Dan gusto atardeceres así.


Hace frío y mucho viento, así que sopa calentita en el restaurante de una gasolinera desde donde podemos seguir viendo la playa, pero resguardados.


Nos vamos al albergue y tienen detallitos de decoración chorras como estos, pero que a mí me encantan
 

El agua de Islandia es pura y sana, se puede beber perfectamente del grifo (como te recuerdan en este cartel)


La seguridad y confianza de este país es tal que por las noches ni se cerraba la puerta de entrada ni había vigilante ni cámaras, ni se guardaba la ropa que estaba en venta (la gente tampoco cierra sus casas)

Típicas prendas de lana de oveja islandesa


Y de repente, en el pasillo, momento surrealista con esta decoración de azulejos...Así porque sí, sin venir a cuento


De nuevo otra vez noche despejada, y esta vez sí que sí...¡a la tercera va la vencida! Me avisa mi compi para que salga fuera y se ve el cielo un poco más claro que el resto justo en el sitio de la foto. Poco a poco parece que se va viendo una tonalidad algo más verdosa. Todavía escéptica, no me creo que sea una aurora, pero veo que empiezan a formarse pequeños rayitos débiles. Me quedo boquiabierta...voy corriendo a por la cámara y cuando vuelvo ya no hay nada. Al poco, se va formando una pequeña nebulosa verde en forma de S, danzando suavemente, que a los pocos minutos se va disolviendo, como si hubiera sido un sueño. Momento muy breve pero cargado de magia. Un regalo del cielo, literalmente :)


3 comentarios:

  1. Varias cosas:
    1. Me has metido miedo con el volcancito que va a explotar, ahora a ver cuándo narices tengo yo las mismas pa ir pallá xDDD No sea que me pille!
    2. Las playas parecen salidas de una peli del inicio de los mundos, qué pasada.
    3. Estoy segura que las fotos no captan lo brutal que debe ser aquello, y ya son bonitas.
    4. Ojalá se hubiera podido ver la aurora en fotoooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!! Qué guay!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. jajaja no hay miedo!!! los efectos de un volcán no son tan inmediatos, te daría tiempo a correr un poquito :P Y sí, las fotos nunca harán justicia a los paisajes!! menos una normalita como la mía...Por eso mejor vivirlo en persona ;)

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  3. Soy Ana, no Speedy González!!!! XD

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